Guía de orientación para la reapertura de las escuelas ante Covid-19

Guía de orientación para la reapertura de las escuelas ante Covid-19

La reapertura de las escuelas, dependerá de la evolución de los escenarios epidemiológicos en cada entidad
Guía de orientación para la reapertura de las escuelas ante Covid-19
Guía de orientación para la reapertura de las escuelas ante Covid-19
Redacción | UN1ÓN | 29/09/2020 05:00

La Guía de orientación para la reapertura de las escuelas ante COVID-19, es un documento que fue elaborado de manera conjunta por la Secretaría de Salud (SS) y la Secretaría de Educación Pública (SEP), el cual también recoge aportaciones importantes de organizaciones internacionales y nacionales.

El 26 de mayo de 2020, fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo SIPINNA/EXT/01/2020 por el que se aprueban acciones indispensables para la atención y protección de niñas, niños y adolescentes durante la emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor por la epidemia de enfermedad generada por el virus SARS-CoV2 (COVID-19), en el que se propone continuar ampliando acciones y estrategias que favorezcan el desarrollo integral de nuestras niñas, niños y adolescentes (NNA), para lo cual se realizará el máximo de los esfuerzos.

Como parte de las estrategias de atención y protección de niñas, niños y adolescentes (NNA) en el regreso a las escuelas o entornos educativos, se plantea esta pauta general, enunciativa más no limitativa, ajustable por cada comunidad escolar acorde a sus necesidades, con las principales recomendaciones para organizar la reapertura de escuelas en la “Nueva Normalidad”, a través del presente documento que consta de siete apartados.

Apartados

El primero ofrece información básica sobre el virus SARS-CoV2 que produce la enfermedad de COVID-19.

El segundo se refiere a cuándo reabrirán las escuelas, además de ofrecer información acorde con las disposiciones sanitarias prevalecientes.

El tercero señala siete principios para una reapertura segura y ordenada de las escuelas, los cuales establecen las directrices de las acciones a seguir en la reapertura.

El cuarto apartado describe las nueve intervenciones para el regreso seguro a clases en las aulas, señala algunas medidas sanitarias a adoptar antes de reabrir las escuelas y al momento de regresar a clases.

El quinto apartado describe cinco momentos clave para organizar el regreso seguro a clases. La finalidad de este apartado es que las escuelas planifiquen con antelación las actividades de revisión de las instalaciones hidrosanitarias; la coordinación con el sector salud, la difusión y sensibilización a la comunidad escolar sobre las medidas de salud que se implementarán.

En el sexto apartado se describen las características generales de un sistema de monitoreo, a fin de dar seguimiento al funcionamiento de las escuelas como espacios libres de contagio de COVID-19.

Finalmente, el séptimo apartado, ofrece orientaciones sobre la organización de las actividades pedagógicas ante los retos y escenarios de la Nueva Normalidad.

¿Cuándo regresamos a las escuelas?

El pasado 13 de mayo de 2020, derivado de la pandemia de COVID-19, el gobierno federal presentó el plan “La Nueva Normalidad para la reapertura de las actividades sociales, educativas y económicas”3, que propicia una reapertura gradual, cauta y ordenada, para que sea segura y duradera.

Dentro de este plan, se establece un semáforo regional de riesgo, el cual entró en operación desde el pasado 1 de junio de 2020. El semáforo tiene una escala de colores: el color rojo es el nivel máximo de alerta; el naranja nivel alto de alerta; el amarillo es un nivel intermedio y finalmente el verde indica que el nivel de alerta es de cuidado cotidiano. 

En todos los colores del semáforo se plantea seguir de manera permanente las medidas de higiene esenciales: lavado de manos, estornudo de etiqueta, no saludar de beso ni de mano, así como la sana distancia, que constituyen los elementos centrales de la Nueva Normalidad. En cada color del semáforo se señalan actividades económicas y sociales que se abren progresivamente y con diferentes niveles de aforo. Mientras que las escuelas sólo se abrirán hasta que el semáforo esté en color verde. 

Considerando lo anterior, la reapertura de las escuelas, dependerá de la evolución de los escenarios epidemiológicos en cada entidad, por lo que las autoridades educativas locales determinarán la fecha en que las escuelas podrán abrirse nuevamente, a fin de garantizar el bienestar e integridad de niñas, niños y adolescentes.

Bajo este contexto, el ciclo escolar 2020-2021 inició el 24 de agosto de 2020 a distancia, utilizando el avance de las tecnologías de la información, comunicación, conocimiento y aprendizaje digital, es decir, se trabajará durante el ciclo bajo un nuevo enfoque basado en un modelo mixto que combina la educación presencial y a distancia, ambas experiencias son complementarias para el aprendizaje de los educandos.

El interés de reabrir las escuelas se basa en los múltiples beneficios que la escuela proporciona a nuestras sociedades. Cuando las niñas, niños, adolescentes y jóvenes asisten a la escuela se genera un sentido de normalidad, estabilidad, estructura y esperanza para el futuro, que todas las sociedades necesitamos en los momentos de crisis.

La asistencia a la escuela se vincula con la mitigación del impacto psicosocial que las emergencias o situaciones de crisis producen en la población y por supuesto produce beneficios en el aprendizaje y el desarrollo personal y social.

Las escuelas son una parte fundamental de la infraestructura de las comunidades. Las escuelas brindan entornos, estructuras y rutinas seguras y de apoyo para las niñas, niños, adolescentes, jóvenes y sus familias, así como otros servicios necesarios para su desarrollo y bienestar. Las escuelas desempeñan un papel vital en la salud económica de las comunidades al emplear maestros y otro personal y ayudar a los padres, tutores y cuidadores a trabajar.

La reapertura de las escuelas facilitará una mayor comunicación entre maestros, estudiantes, familias y la comunidad. Asimismo, facilita una participación más activa de los estudiantes, permite a los maestros identificar los desafíos que enfrentan los estudiantes en las actividades de aprendizaje y ofrecer realimentación oportuna para superarlos. La educación presencial es especialmente valiosa para aquellas familias que no tienen los medios para participar plenamente en el aprendizaje a distancia. por ejemplo, que no disponen de computadora, Internet, o que no cuentan con el apoyo de las madres, padres de familia o cuidadores, debido a que tienen que trabajar o que no cuentan con conocimientos para apoyar las actividades escolares.

Es necesario ser cautos y reabrir las escuelas en el momento en que se tengan mejores condiciones para ello, a fin de controlar los riesgos para la salud. Mientras tanto, es importante que las escuelas se preparen y cuenten con información necesaria para el momento en que se decida retomar las clases presenciales.

Del mismo modo, es importante estar preparados para enfrentar los desafíos de un modelo que combine la enseñanza presencial y a distancia, poniendo énfasis en las estrategias de enseñanza que resulten más efectivas dadas las condiciones actuales de la Nueva Normalidad.

Principios clave para un regreso seguro a la escuela

El esfuerzo para minimizar el riesgo de transmisión de la COVID-19 dentro de los espacios educativos y abordar las desigualdades en el aprendizaje requiere la participación de los diferentes agentes educativos: autoridades, docentes, estudiantes, madres y padres de familia, con una visión de reconstruir la escuela con un enfoque inclusivo y participativo donde las niñas, niños y adolescentes puedan regresar a la escuela, sin dejar a nadie atrás.

En este apartado se plantean algunos principios que orientan las acciones para la reapertura de las escuelas:

1. Enfoque integrado: Es necesario fortalecer las acciones educativas dirigidas a la protección, higiene, salud y apoyo socioemocional de la infancia y adolescencia.

2. Participación incluyente: Cuando NNA son escuchados y sus opiniones son respetadas y tomadas en cuenta, se incide positivamente en su desarrollo. Las NNA tienen derecho a ser escuchados en los procesos que los impactan y deben considerarse actores de pleno derecho en la toma de decisiones. Su participación debe ser inclusiva, porque pueden desempeñar un papel clave en la movilización de la comunidad y en la difusión de información precisa.

3. Género, inclusión y accesibilidad: Las NNA pueden enfrentar barreras o tener diferentes necesidades para regresar a la escuela en función de su edad, género, situación socioeconómica, discapacidad, origen étnico, condición de migración u otros factores. Todos los esfuerzos durante la reapertura de la escuela deben ser inclusivos y accesibles para todos. Esta es una oportunidad única para garantizar el acceso a todas y todos los NNA a la escuela, tanto a los que regresan como a los que antes no estaban.

4. Comunidad escolar completa: En todas las etapas del proceso de reapertura escolar se debe involucrar a toda la comunidad escolar: las NNA, madres y padres de familia, tutores o cuidadores, maestras y maestros, la administración escolar, la comunidad y el gobierno local.

5. Apoyarse sobre las estructuras y equipos de trabajo existentes: Las comunidades escolares deben aprovechar las capacidades existentes durante el proceso de reapertura escolar, por ejemplo, el Consejo de Participación Escolar, el Comité Participativo de Salud Escolar, la Asociación de Madres y Padres de Familia, entre otros.

6. Fortaleza: El proceso de reapertura de la escuela brinda la oportunidad de mejorar los sistemas existentes de educación, salud, protección y preparación para desastres, haciéndolos pertinentes, accesibles, inclusivos, participativos y protectores. Al aplicar las lecciones aprendidas por la epidemia de COVID-19, gobierno y comunidades escolares pueden prepararse mejor y reducir los riesgos de futuras crisis relacionadas con la salud, los peligros naturales y cotidianos, la violencia y los conflictos.

7. No discriminación: Es importante que la escuela contribuya a cuestionar los mitos sobre el virus y cómo se propaga, pues la desinformación puede provocar la discriminación. Asimismo, es necesario fortalecer el respeto, la empatía y la solidaridad ya que todos estamos expuestos al contagio, requerimos el apoyo de quienes nos rodean, así como un trato digno y empático de todos.

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