¿Para qué sirve tomar agua potable al día? Aprende en Casa II

¿Para qué sirve tomar agua potable al día? Aprende en Casa II

El agua es necesaria para que cada una de las células de nuestro cuerpo funcione
Importancia de beber agua
Importancia de beber agua
Redacción | UN1ÓN | 22/09/2020 05:00

Todos los seres vivos necesitan agua para sobrevivir, independientemente de que la saquen de una fuente, una nube de lluvia o un pequeño recipiente o una botella.

Sin agua, tu cuerpo dejaría de funcionar como es debido. Más de la mitad del peso de tu cuerpo está formado por agua, y una persona no puede sobrevivir sin agua más de unos pocos días. ¿Por qué? Porque tu cuerpo necesita agua para poder llevar a cabo muchas de las funciones que desempeña. Por ejemplo, tu sangre, que contiene mucha agua, lleva oxígeno a todas las células de tu cuerpo. Sin oxígeno, todas esas células diminutas morirían y tu cuerpo dejaría de funcionar.

El agua también se encuentra en la linfa, un líquido que forma parte del sistema inmunitario, que nos ayuda a luchar contra las enfermedades. El agua ayuda a mantener la temperatura de tu cuerpo normal. También necesitas agua para digerir los alimentos y para eliminar los productos de desecho. El agua es necesaria para los jugos digestivos, la orina y las heces. Y no dudes de que el agua es el principal componente de la transpiración, que también se llama sudor.

Además de ser una parte importante de los fluidos corporales, el agua es necesaria para que cada una de las células de nuestro cuerpo funcione.

Tu cuerpo no obtiene agua solo al beberla. Cualquier líquido que bebas contendrá agua, pero el agua y la leche son las mejores opciones. Hay muchos alimentos que contienen agua. La fruta contiene bastante agua, algo fácil de imaginar si piensas en cómo se te llena de jugo la barbilla después de dar mordisco a un melocotón o a una ciruela. Las verduras y las hortalizas también contienen mucha agua. Piensa en el jugo que sale al cortar un tomate o en el líquido que te llena la boca cuando das un mordisco a un jugoso trozo de apio.

¿Cuánta agua es suficiente?

Puesto que el agua es tan importante, tal vez te preguntes si estás bebiendo lo suficiente. No hay una cantidad mágica ni fija de agua que los niños necesiten beber cada día. La cantidad de agua depende de la edad, el tamaño, el estado de salud y el nivel de actividad. También hay que tener en cuenta el clima (la temperatura y la humedad).

Por lo general, los niños beben algo en las comidas y es indudable que tienen que beber cuando tienen sed. Pero, si estás enfermo o hace mucho calor y/o haces ejercicio, necesitarás beber más. Asegúrate de beber más agua de la habitual cuando hace calor, sobre todo mientras practicas deporte o haces ejercicio físico.

Saber cuándo debes beber también es importante. Si vas a jugar un partido, a hacer deporte o simplemente a entrenar o a jugar con intensidad, bebe agua antes, durante y después de la actividad física. No olvides nunca tu botellita de agua. ¡No puedes rendir al máximo mientras piensas en la sed que tienes!

Deshidratación

Cuando tu cuerpo no tiene suficiente agua, se dice que te estás deshidratando. La deshidratación también puede impedirte ser lo rápido y lo eficaz que podrías ser. Una deshidratación grave puede hacer que te sientas muy mal. ¡O sea que, cuando apriete el calor, ten siempre a mano una botella de agua! El agua no solo evita la deshidratación, sino que es de lo más refrescante ¡y no contiene ni una sola caloría!

Tu cuerpo regula la cantidad de agua en tu cuerpo. Puede retener agua cuando no tienes suficiente o eliminarla cuando tienes demasiada. Si tu orina es de un color amarillo muy claro, estás hidratado. Cuando orinas de un color muy oscuro, es hora de beber agua.

Puedes ayudar a tu cuerpo bebiendo cuando tengas sed e incrementando el consumo de agua cuando hagas ejercicio físico y apriete el calor. Así tu cuerpo podrá desempeñar correctamente todas sus maravillosas y acuosas funciones, ¡y tú te encontrarás de maravilla!

Beneficios de tomar agua

  1. Reduce el riesgo de problemas cardiacos disminuyendo el índice de problemas cardiovasculares.

  2. Disminuye las probabilidades de infecciones virales como la gripe común o la influenza, infecciones bacterianas y la posibilidad en los asmáticos de sufrir un ataque agudo, debido a que el agua hidrata las mucosas que recubren la nariz, garganta bronquios y pulmones.

  3. Ayuda en el proceso digestivo y a mantener un adecuado tránsito intestinal evitando el estreñimiento.

  4. Beneficia al cerebro. Este depende del agua para trabajar de forma más eficaz.

  5. Previene la formación de cálculos renales así como también la adecuada eliminación de éstos en personas susceptibles a formarlos, y disminuye la posibilidad de desarrollar infecciones urinarias.

  6. Mantiene la piel suave e hidratada, el brillo en el cabello y las uñas sanas.

  7. Reduce un 45% el riesgo de tener problemas en el colon y a la mitad las probabilidades de desarrollar cáncer de la vejiga.

  8. Reduce en un 79% el riesgo de padecer cáncer de seno.

  9. Ayuda con los calambres. Una hidratación adecuada ayuda a mantener lubricadas las articulaciones y los músculos. El agua es uno de los elementos principales asociados con los calambres musculares. Por lo tanto se recomienda beber agua antes, durante y después del ejercicio.

  10. Te da energía. La causa más común de fatiga durante el día es la deshidratación leve. Incluso la deshidratación de menor importancia puede hacerte sentir cansado, te da dolor de cabeza y te hace perder la concentración.

Consecuencias de no tomar suficiente agua

El no beber la cantidad suficiente de agua provoca en nuestro organismo una serie de malestares que nos indican que debemos aumentar la dosis diaria.

Estos son algunos síntomas provocados por pequeños estados de deshidratación:

  • Dolor de cabeza.

  • Fatiga.

  • Cambios de humor.

  • Calambres.

  • Dolores musculares.

Estos síntomas suelen presentarse cuando la ingesta de agua es menor de 700 mililitros diarios (menos de 3 vasos de agua al día) por un tiempo prolongado:

  • Adormecimientos de las extremidades.

  • Alteraciones de la vista.

  • Dificultades para tragar.

  • Delirio.

  • Ataques cardiacos e incluso la muerte.

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