Tsukán, la serpiente mítica de Yucatán

Tsukán, la serpiente mítica de Yucatán

El maestro en antropología Carlos Evia Cervantes escuchó por primera vez de Tsukán en el año 1982
Redacción | UN1ÓN | 03/08/2018 15:44

La serpiente es un símbolo que ha recogido diversos significados en todo el mundo a lo largo de su existencia, que data desde hace varios miles de años. En los pueblos agrícolas de Yucatán, el símbolo se presenta a través de un mito relacionado con las lluvias, las cuevas y los cenotes, entre otros elementos, señala el maestro en antropología Carlos Evia Cervantes.

Se trata de la Tsukán, conocida también como la serpiente con crines, sobre la que Carlos Evia escuchó por primera vez alrededor de 1982, mientras estudiaba la mitología de las aves en el pueblo de Oxkutzcab, a través del relato de un hombre llamado Alfonso Santamaría.

Después de terminar su investigación sobre las aves, el antropólogo tuvo la idea de presentar el mito de la Tsukán en un congreso local, donde se encontró con un interés extraordinario entre colegas, amigos y público general, motivándolo a desarrollar una investigación formal sobre este mito —poco conocido hasta entonces— en la comunidad de Calcehtok y otros municipios de Yucatán.

“Se habla de una serpiente que es dueña y cuida el agua de los cenotes, vive en ellos, vive en las grutas. Se dice que es tan grande que su cabeza es como la de un caballo, y además tiene ciertas capacidades”, describió.

En algunos relatos, se señala que es tan grande que cuando pasa a través de un camino solo se puede ver su cuerpo, como si fuera un tronco, pues no se alcanza a vislumbrar su cabeza ni su cola. “No ha faltado campesino que piense que es un tronco y se sienta, entonces se empieza a mover aquella serpiente gigantesca y cuando le da un machetazo para ver de qué se trata, sale agua de colores”.

Una historia que despertó la atención del investigador fue la de don Stanislao, quien, según se cuenta, fue a una cueva a esconderse y esperar a que entraran los animales que tomaban agua ahí. “Se estaba tratando de esconder cuando ve dos luces rojas. Resulta que se acerca, enciende su linterna y ve que es una tremenda serpiente Tsukán”.

Cuando la Tsukán sale de la cueva, sube a los árboles y, con el calor de su aliento, atrae a los pájaros cheel, de los que se alimenta. Cuando se vuelve vieja, le salen alas y se dirige hacia el mar. Algunas versiones cuentan que un señor la mató, pero de nada sirvió porque la serpiente aparece siempre de nuevo en otro lugar.