16 de Septiembre del 2014
Exclusiva #UN1ÓN

Investigadores de Yucatán combaten a la mosca blanca

Investigadores, estudiantes y empresa se unen para combatir a la plaga que afecta cultivos en el mundo; en Yucatán consiguen crear plaguicida orgánico

Con apenas 1 ó 2 mm de longitud, el insecto de cuerpo amarillento da una imagen blancuzca por sus cuatro alas que, enceradas, le resguardan. Pequeña gran amenaza para cultivos yucatecos y todos aquellos en tierras cálidas del mundo.

El trialeurodes vaporariorum, conocido como mosca blanca, ha emprendido una batalla tú a tú con los agroquímicos, convirtiéndose en una plaga que de tener a algunos cultivos hospederos, ahora casi todas las plantas son susceptibles a su presencia.

APARICIÓN EN YUCATÁN

Calificada como la ‘pesadilla de las hortalizas’ por el profesor investigador del Instituto Tecnológico de Conkal, Luis Leonardo Pinzón López, la mosca blanca llegó a Yucatán tras el paso del huracán Gilberto (1988).

Son 26 años en los que esta plaga que aqueja en el mundo se reveló como un problema ‘muy fuerte’ para la economía, generando un afectación social por la rapidez con que puede acabar con la sembradíos.

‘En ese entonces todos los grandes laboratorios enfocaron sus investigaciones en productos que combatieran a la mosca blanca -recuerda el investigador- pero ésta fue en escalada, a ver quién puede más: las mosquitas blancas o los productos, aumentando su toxicidad’.

Leonardo Pinzón es la cabeza de un grupo de investigadores que se sumó a la intención de la iniciativa privada, representada por Antonio Dib Echalaz, para consolidar un producto orgánico que acabara de manera efectiva con el insecto que ha dejado en la ruina a horticultores yucatecos, según cuentan.

Fue a través del Instituto Tecnológico de Conkal (ITC) que la visión de Antonio Dib,se fusionó con la de maestros investigadores y jóvenes estudiantes, para dar batalla a una de las amenazas al campo de la región.

Conocidos desde 1979 en una relación de amistad, Dib y Pinzón se reencontraron profesionalmente en 2007 para firmar un convenio con el ITC e incluir a los estudiantes en la iniciativa, con quienes se gestaron cinco tesis sobre un desinfectante orgánico que tras -al menos- cuatro años de investigación, evolucionó a un plaguicida inocuo, característica única en su tipo.

‘No tenemos conocimiento que haya otro igual en el mundo’ refiere el ingeniero Pedro Canché Chan, quien participó en la investigación siendo un estudiante.

Es el único en su tipo elaborado y registrado en Yucatán, añade Antonio Solís Puerto; químico biólogo participante en el proyecto.

FINANCIAMIENTO PRIVADO

Caminando entre el invernadero de chile habanero del ITC, se alcanzan a observar algunos puntos blancos en las hojas verdes del preciado picante, ‘orgullosamente yucateco’.

Leonardo Pinzón y Antonio Dib jalan las ramas y tallan con sus dedos las manchitas blancas.

Pinzón explica que ahí se realizaron parte de las investigaciones, siguiendo con el proceso de prueba: in vitro, en invernadero y campo.

Por ese momento olvidan que no hubo recursos públicos para financiar la investigación que llevó al título profesional y de postgrado a varios estudiates del ITC. Y es que, ambos señalan que aunque hay recursos para la investigación de parte de instancias gubernamentales, es difícil acceder a ellos. ‘Muchos de ellos están prácticamente secuestrados’.

‘Es la empresa (Corporación Biorgánica Biotims Qantax México) la que llevó a cabo el financiamiento de la investigación’, apunta Pinzón. A diferencia de los países del primer mundo, donde la investigación nace por necesidades de las empresas; aquí se investiga cuando el investigador quiere, subraya.

Así se canalizó la actividad académica, para cuando la mosca blanca, con su sistema evolutivo tan fuerte, ya había ampliado sus rangos.

‘Superó al maíz, lo hizo su hospedero, pero a que en un principio se usaba como barrera para otros cultivos’; explica el investigador.

Hablar de mosca blanca, es un problema mundial, exponen los profesionales entrevistados por UN1ÓN en Conkal y Mérida.

Y no solo esa plaga, en los años de investigación dieron con otras plagas igual de peligrosas para la horticultura; como la araña roja, plaga microscópica, gran problema de la papaya, o los gusanos que devoran las plantas.

Mas, la mosca blanca se convirtió en la mayor preocupación, mientras había momentos que tenían que detener la investigación para volver a capitalizarse y retomar la serie de trámites que hicieran aceptable el llamado Biofly.

‘Esto mata hasta cucarachas, sin causar daño’, refirió en 2007 Antonio Dib a los ingenieros, químicos y estudiantes. Así animó el arranque de la serie de pruebas que tuvieron que validar dependencias como la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentanción; y más tarde la Secretaría de Salud a través de la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris).

Para 2010 con los trámites en marcha, para coronar su trabajo y poder salir al mercado, Yucatán abría la puerta en México a la enfermedad del dragón amarillo que afecta a los cítricos.

Un reto más para la investigación en los laboratorios de Conkal.

PERMISOS

En agosto del 2012 Biofly logró su registro ante la Cofepris.

Actualmente sus creadores buscan entrar al mercado nacional e internacional, a la par que realizan una serie de investigaciones más, con estudiantes del ITC.

Todos los involucrados destacan su interés por dar con productos orgánicos biodegradables que mantenga equilibrio ecológico.

 
Comparte

relevante

Facebook Comments Box