20 de Agosto del 2014
Cultura

Makech: la enigmática leyenda maya

El makech es en la actualidad un bicho que suele adornarse con piedras brillantes y usado como accesorio

La cultura maya cuenta con increíbles leyendas, entre ellas sobresale la del escarabajo makech el cual habla de una peculiar historia de amor y cómo surgió el uso de bicho como un accesorio muy popular en estos días.

 

LA LEYENDA

Cuando "Cuzán", que se supone era una hermosa princesa de esa etnia, hija preferida de Ahnú Dtundtunxcaán, el gran señor que se sumerge en el cielo, tuvo edad para el matrimonio, su padre concertó la unión con el hijo del Halach Uinic (gran señor) de la gran ciudad de Nan Chan, el príncipe Ek Chapat, futuro señor del reino.

Cuzán aceptó la elección de su padre, pero un día, al regresar de la guerra, el rey vino acompañado de un hermoso joven llamado Chac pol, (cabeza roja).

Se enamoraron y juraron no olvidarse nunca para amarse bajo la ceiba sagrada, donde los dioses escuchan las plegarias de los mortales.

Todos en la ciudad sabían que Cuzán estaba prometida, por eso, cuando el rey supo que Chac pol era el amante de su hija ordenó su ejecución.

Cuzán le suplicó que le perdonara la vida, pero todo fue en vano. El día señalado Chac pol fue pintado de azul para la ceremonia del sacrificio y fue llevado hasta el atrio del templo.

Cuzán volvió a pedir a su padre que no lo sacrificara, prometiendo que jamás lo volvería a ver y que aceptaría con obediencia ser la esposa del príncipe de Nan Chan.

Después de consultar con los sacerdotes, Halach Uinic le perdonó la vida, bajo la única condición de que su hija se encerrara en sus habitaciones. Si salía, Chac pol sería sacrificado.

En el silencio de la noche, la princesa fue llamada a presentarse ante el Halach Uinic. Cuando llegó a los patios del templo sus ojos buscaron los de su amado. Tembló al pensar que lo hubieran sacrificado, preguntó a su padre, quien sólo sonrió.

Un hechicero se le acercó ofreciéndole un escarabajo y le dijo: "Cuzán, aquí tienes a tu amado Chac pol. Tu padre le concedió la vida, pero me pidió que lo convirtiera en un insecto por haber tenido la osadía de amarte".

La princesa Cuzán lo tomó y le dijo: "Juré nunca separarme de ti y cumpliré mi juramento".

El mejor joyero del reino lo cubrió de piedras preciosas y le sujetó una de sus patitas con una cadenita de oro. Ella lo prendió a su pecho y le dijo: "Maquech, eres un hombre, escucha el latido de mi corazón, en él vivirás por siempre".

 

Con información de Notimex

 
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